La Iglesia, esa institución que algunos usan para delinquir.
Supongo que ustedes habrán escuchado los múltiples casos de pederastia
que están teniendo lugar en torno a la Iglesia, esa institución de donde
algunos se esconden como ovejas asustadas después de haber cometido tal tropelía
contra el ser humano como es mancillar, tentar y secuestrar la dignidad de
algunos jóvenes que en su afición sólo buscaban tener paz espiritual.
Estos jóvenes de donde yo sólo les deseo todo bien y de lo
que quiero es que sus múltiples traumas no les pasen factura, han sido
instrumentos de múltiples abusos por parte de algunas personas que no tienen
conciencia, abogando que “no sabían lo que hacían” o que “es Dios quien les
hablaba”.
Pues bien, yo desde mi humilde sitio donde me paro a
denunciar esta injusticia; no seré Dios, pero sí soy una persona que tiene uso
de la razón desde pequeño y sabe que las marcas que han dejado esas retorcidas mentes
maquiavélicas que desde no se sabe cuándo han estado abusando de menores,
tardarán bastante tiempo en cicatrizar, pero mientras tanto, vemos los
telediarios, impasibles, observando cómo cada día salen nuevas noticias de
curas pederastas que han violado a niños menores, abusando de su confianza y simpatía. Esos “padres ministros de Dios” que yo más bien diría que son de Satán, han
roto y desechado una familia entera sin decir que han traumatizado a un joven que
estaba en la flor de la vida y que un buen día podría haber sido ingeniero, escritor o arquitecto.
Analicemos ahora y siempre la postura que ha tenido la
Iglesia sobre este tema y como se ha comportado, sabiendo los obispos, en sus
cómodas diócesis lo que estaba pasando y donde simplemente “ignoraban” el tema haciendo
alusión luego delante de las cámaras a que ellos “no sabían nada” y que por
supuesto si lo hubieran sabido se habría “evitado de raíz” pero es igual el
criminal que esconde a otro criminal, que quien lo es, y espero que el peso de
la justicia caigan a todos esos señores que han seguido de mano negra en tan
espinoso tema y si no, que se lo digan a la irlandesa Marie Collins y el
británico Peter Sanders que durante años fueron maltratados , humillados y
rebajados de todo derecho y que ahora con todas sus fuerzas, son unos de los miembros
que el Papa Francisco pone para que se investiguen en este asunto.
Por supuestos señores míos que “hay gente para todo” como
dijo el célebre torero Rafael Guerra y que la Iglesia no es sólo una casa de
pederastia, si no que hay gente que hace por remediar esta situación como es la
célebre comisión que su Santidad ha puesto a disposición de la Iglesia para
regular todo este intrincado tema. Pero ¿será capaz la Iglesia y el Papa de
acabar con toda esa morralla y basura?
Con todo lo que pasa hoy en día no nos escandalizamos porque
maten de un tiro a una persona en un vídeo o pase como les cuento, que haya una
fila interminable de sacerdotes que han recurrido a la depravación del alma; pero
sí chillamos de que dos personas del mismo sexo se besen en público, y quien no lo haga, lo verá raro, desagradable e incómodo y esto, es
un ejemplo de cómo día tras día el ser humano se gana un puesto para conseguir
el premio de la incoherencia y de lo irracional así que si les molesto en este
punto, servidor se retira y deja que se rematen en su pensamiento y puedan darse
cuenta de tantos y tantos casos que al ser humano le ha causado indiferencia o
rechazo por no querer revolverse la cabeza más allá de sus propios problemas.
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