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jueves, 5 de febrero de 2015

La Iglesia, esa institución que algunos usan para delinquir.


La Iglesia, esa institución que algunos usan para delinquir.


Supongo que ustedes habrán escuchado los múltiples casos de pederastia que están teniendo lugar en torno a la Iglesia, esa institución de donde algunos se esconden como ovejas asustadas después de haber cometido tal tropelía contra el ser humano como es mancillar, tentar y secuestrar la dignidad de algunos jóvenes que en su afición sólo buscaban tener paz espiritual.


Estos jóvenes de donde yo sólo les deseo todo bien y de lo que quiero es que sus múltiples traumas no les pasen factura, han sido instrumentos de múltiples abusos por parte de algunas personas que no tienen conciencia, abogando que “no sabían lo que hacían” o que “es Dios quien les hablaba”.


Pues bien, yo desde mi humilde sitio donde me paro a denunciar esta injusticia; no seré Dios, pero sí soy una persona que tiene uso de la razón desde pequeño y sabe que las marcas que han dejado esas retorcidas mentes maquiavélicas que desde no se sabe cuándo han estado abusando de menores, tardarán bastante tiempo en cicatrizar, pero mientras tanto, vemos los telediarios, impasibles, observando cómo cada día salen nuevas noticias de curas pederastas que han violado a niños menores, abusando de su confianza y simpatía. Esos “padres ministros de Dios” que yo más bien diría que son de Satán, han roto y desechado una familia entera sin decir que han traumatizado a un joven que estaba en la flor de la vida y que un buen día podría haber sido ingeniero, escritor o arquitecto.


Analicemos ahora y siempre la postura que ha tenido la Iglesia sobre este tema y como se ha comportado, sabiendo los obispos, en sus cómodas diócesis lo que estaba pasando y donde simplemente “ignoraban” el tema haciendo alusión luego delante de las cámaras a que ellos “no sabían nada” y que por supuesto si lo hubieran sabido se habría “evitado de raíz” pero es igual el criminal que esconde a otro criminal, que quien lo es, y espero que el peso de la justicia caigan a todos esos señores que han seguido de mano negra en tan espinoso tema y si no, que se lo digan a la irlandesa Marie Collins y el británico Peter Sanders que durante años fueron maltratados , humillados y rebajados de todo derecho y que ahora con todas sus fuerzas, son unos de los miembros que el Papa Francisco pone para que se investiguen en este asunto.


Por supuestos señores míos que “hay gente para todo” como dijo el célebre torero Rafael Guerra y que la Iglesia no es sólo una casa de pederastia, si no que hay gente que hace por remediar esta situación como es la célebre comisión que su Santidad ha puesto a disposición de la Iglesia para regular todo este intrincado tema. Pero ¿será capaz la Iglesia y el Papa de acabar con toda esa morralla y basura?


Con todo lo que pasa hoy en día no nos escandalizamos porque maten de un tiro a una persona en un vídeo o pase como les cuento, que haya una fila interminable de sacerdotes que han recurrido a la depravación del alma; pero sí chillamos de que dos personas del mismo sexo se besen en público, y quien no lo haga,  lo verá raro, desagradable e incómodo y esto, es un ejemplo de cómo día tras día el ser humano se gana un puesto para conseguir el premio de la incoherencia y de lo irracional así que si les molesto en este punto, servidor se retira y deja que se rematen en su pensamiento y puedan darse cuenta de tantos y tantos casos que al ser humano le ha causado indiferencia o rechazo por no querer revolverse la cabeza más allá de sus propios problemas.

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